Incluso el objeto astronómico de mayor tamaño deja que lo empujen hacia donde pertenece, seducido por preciosas órbitas de atractivo calor. La clave está en la persistencia.

Los fondos marinos se transforman y se lanzan hacia arriba, rompiendo la corteza helada. Nuevos mundos despiertan en los remolinos de las profundidades.

Se construyen hogares alrededor de este medio-sol azotado por las tormentas y las corrientes de aire supersónicas.